Expertos coinciden en que el cambio climático provocaría alteraciones en el desarrollo de las poblaciones de insectos y se disemine el virus que perjudique la producción del tubérculo andino.

Hablar de la mosca blanca (Trialeurodes vaporariorum) constituye una real tragedia para quienes se dedican al cultivo de la papa. La aparición de este temible insecto que -ejerce las veces de vampiro de la planta de nuestro tubérculo- se alimenta de la savia, debilitándola y afectando su calidad y productividad.
Este insecto es transmisor de enfermedades virales, como el virus del amarillamiento de nervaduras, que provoca grandes pérdidas a los agricultores; sin embargo, tiene a su depredador más cerca de lo que parece: el Delphastus quinculus, una especie de mariquita –coccinélido depredador- que diezma las colonias de la mosca blanca, ejerciendo un control biológico sobre la plaga.
La preocupación de los investigadores es que debido a los cambios climáticos se provoquen alteraciones en el desarrollo de las dos poblaciones de insectos y se disemine el virus del amarillamiento de nervaduras de la papa a lugares en los que nunca antes se había presentado, afectando el éxito de cualquier programa de biocontrol aplicado.
MIRADA AL FUTURO
Frente a esta señal de alarma, se apostó por utilizar modelos fenológicos que relacionan los factores climáticos con los ciclos de los seres vivos y así prever la distribución futura de ambas especies y aplicar las estrategias de control necesarias.
En la investigación intervinieron expertos del Centro Internacional de la Papa (CIP) y la Universidad Agraria La Molina, con el cofinanciamiento del FINCyT (hoy Programa Innóvate Perú).
Los pronósticos no son nada alentadores para los próximos treinta años. La mosca blanca representa un gran potencial de daño para las zonas productoras de papa de regiones tropicales y subtropicales del África, América del Sur y Asia, el cual se incrementará por efecto del cambio climático donde la plaga ya existe, afirma Jurgen Kroschel, coordinador general del proyecto.
Como parte de la ambiciosa investigación, los responsables del proyecto ejecutaron una prospección del virus del amarillamiento en nervaduras, así como un monitoreo de la mosca blanca en los departamentos de Cajamarca y el Cusco. Además, es la primera vez que se elaboran modelos fenológicos a partir de la temperatura. Al final, los datos recogidos fueron analizados con el programa Insect Life Cycle Modeling (ILCYM), un software de modelado del ciclo de vida de los insectos que facilita el desarrollo del modelo de fenología de plagas de insectos.
Para la zona andina, en la que se encuentra Perú, Colombia y Ecuador, existe un riesgo potencial ante el crecimiento de dicha plaga hacia nuevas zonas de producción papera, que incluso podría infestar a otros cultivos alternativos. Según cálculos, las pérdidas sumarían el 50% de la producción de la papa, agrega Jurgen Kroschel.
En lo que concierne a los coccinélidos depredadorexs, se prevé un crecimiento de hasta ocho generaciones por año hacia el 2050 en zonas tropicales y subtropicales de África, Oceanía, América del Sur y Asia. Esta prospección constituye un gran aporte que permitirá la adopción de políticas integradas de control de plagas y de seguridad alimentaria a favor de la población.